Cuando uno recorre un viñedo puede distinguir con facilidad qué tipo de vino es el que producen, y si nos centramos en los vinos tintos podemos decir cosas muy concretas al respecto. De este modo, los vinos tintos son aquellos que se obtienen de uvas que son rojas en su interior pero pueden tener un color exterior similar al morado (en sus diferentes gamas) y rojizos cercanos al granate. Uno de los grandes mitos sobre el vino tinto, del cual tenemos que desprendernos, es que únicamente combina con platos como la carne. El Cabernet Sauvignon es el más famoso y común vino bordelés cuya producción se ha expandido por el viejo y nuevo mundo. Vino de moda en el siglo XVIII, posee una rica fragancia y un sabor fuerte que lo hace especialmente apto para combinar con otras cepas. Lo puedes maridar con carnes rojas y de caza, quesos fuertes, platos con un toque amargo (endibias). Mezclado con Malbec, Cabernet franc, Merlot o Petit Noir da como resultado vinos distintivos, cuyos sabores tienen mucha personalidad, aunque normalmente sabe como grosella negra o chocolate.